Que somos m+ís que nada agua, es algo conocido. Que debemos beber 2 litros cada d+¡a -m+ís cuando hace calor y si hacemos ejercicio-, tambi+¬n. Y que el agua embotellada est+í de moda… no hay m+ís que vernos. El consumo de esta bebida experimenta un crecimiento anual del 12% y los europeos somos los que m+ís consumimos, con diferencia, en el mundo: 85 litros de media por persona y a+¦o. Los motivos de esta tendencia son numerosos, pero el m+ís importante es la preocupaci+¦n por la salud y la forma: frente a los refrescos, zumos y bebidas alcoh+¦licas, el agua quita mejor la sed y no engorda (tiene 0 calor+¡as). Por otro lado, el auge del agua embotellada frente a la del grifo parece tener que ver con nuestra percepci+¦n de este producto: pese a ser mucho m+ís cara que la procedente del abastecimiento p+¦blico, la comercial es vista como m+ís segura y de m+ís calidad, aunque esto no sea necesariamente cierto. Y de todas las embotelladas, la que goza de m+ís prestigio es el agua mineral natural.
Pero, -+sabemos lo que bebemos? El Gobierno espa+¦ol traslad+¦ en los a+¦os 2002 y 2003 las directivas europeas relativas a la elaboraci+¦n, circulaci+¦n y comercio de aguas de bebida envasadas (reales decretos 1074/2002 y 1744/2003). Esta normativa define las aguas minerales naturales como -½aquellas bacteriol+¦gicamente sanas que tengan su origen en un estrato o yacimiento subterr+íneo y que broten de un manantial en uno o varios puntos de alumbramiento, naturales o perforados-+. Este producto s+¦lo admite dos tipos de tratamiento para mejorar su calidad sin cambiar su composici+¦n: la eliminaci+¦n de compuestos naturales inestables como el hierro y el azufre y la modificaci+¦n (por eliminaci+¦n o por adici+¦n) de su contenido en gas carb+¦nico.
La composici+¦n del agua var+¡a en virtud del terreno por el que discurre en el subsuelo. Y su sabor depende de las sustancias que lleve disueltas; puede ser ligeramente salada, terrosa, amarga o +ícida.
Etiquetas
Esta legislaci+¦n establece condiciones para el etiquetado de las botellas de agua mineral. As+¡, debe constar el manantial del que procede el contenido. Por ejemplo, FACUA denunci+¦ a Font Vella por comercializar como si fuese del manantial de Gerona que da nombre a la marca agua de Sig++enza (Guadalajara).
En las etiquetas est+í prohibido aludir a los efectos beneficiosos de este producto sobre ciertas enfermedades y, en cambio, est+í permitido incorporar la leyenda ‘Agua minero-medicinal’, si bien ello s+¦lo indica que la marca en cuesti+¦n gozaba de esa denominaci+¦n antes de la entrada en vigor de la nueva normativa, pero no m+ís beneficios para la salud. Tambi+¬n puede se+¦alar que est+í ‘Indicada para la preparaci+¦n de alimentos infantiles’, lo que significa que es de mineralizaci+¦n d+¬bil o muy d+¬bil.
La normativa exige incluir la fecha de caducidad del agua y las recomendaciones para su adecuada conservaci+¦n. Hay que tener en cuenta que los envases de PET son permeables a sabores y olores y no deben ser reutilizados, porque pueden contaminarse.
Parte de la informaci+¦n contenida en la etiqueta es incomprensible para la mayor+¡a de los consumidores. -+Qu+¬ significa que un agua es ‘de mineralizaci+¦n d+¬bil’ o ‘fuerte’? -+Y que ‘puede ser diur+¬tica’? -+Qu+¬ es ‘residuo s+¦lido’? -+Es bueno o malo que un agua contenga m+ís o menos fl+¦or, calcio o sodio? Y, en todo caso, -+para qui+¬n es bueno? La publicidad tambi+¬n nos puede hacer dudar: -+hay aguas m+ís ‘adelgazantes’ que otras, como sugieren algunos anuncios?
Prevenir, m+ís que curar
Los expertos aseguran que el agua mineral de bebida no tiene efectos terap+¬uticos -otra cosa son los ba+¦os en balnearios-, pero s+¡ puede ayudar a personas sanas a prevenir dolencias y a algunas enfermas a complementar -que no sustituir- sus tratamientos.
El doctor Antonio Miguel Mart+¡n Almendros se+¦ala que un uso continuado de agua fluorada puede contribuir a prevenir la caries dental, pero un individuo con anemia no deber+¡a confiar su salud al agua mineral ferruginosa -rica en hierro-, sino que har+í bien en tomar los complementos que le recete su m+¬dico y beber ese agua como apoyo.
Este facultativo, que ejerce como m+¬dico general en el SAS en Albu+¦ol y La R+íbita y tiene una consulta de Medicina Natural en Motril, recuerda que el grado de mineralizaci+¦n depende del residuo seco que contiene el agua mineral y se refiere al conjunto de los minerales; es decir, que un agua de mineralizaci+¦n d+¬bil puede tener un contenido relativamente alto de hierro, calcio, fl+¦or sodio, etc+¬tera, un dato que hay que tener en cuenta si se sufren determinadas patolog+¡as.
Mart+¡n Almendros subraya que los pacientes con retenci+¦n de l+¡quidos -por ejemplo, hipertensos, cardi+¦patas y enfermos renales- deben tener mucho cuidado con las aguas ricas en sodio. El agua carb+¦nica (con gas) mejora la digesti+¦n y combate la acidez, pero -½-+ojo! -advierte el doctor- tambi+¬n aumenta el apetito-+.
C+ílculos en el ri+¦+¦n
Por su parte, el doctor Jos+¬ Miguel Fern+índez, especialista en Nutrici+¦n, recuerda que los pacientes con c+ílculos renales tambi+¬n han de evitar las aguas de mineralizaci+¦n fuerte, especialmente las ricas en calcio. A su juicio, una norma general sensata es optar siempre por aguas ‘blandas’ y, en caso de patolog+¡a previa, consultar con el m+¬dico si es necesario tomar alguna precauci+¦n con las aguas ricas en determinados minerales.
Fern+índez considera -½un poco enga+¦osa-+ la publicidad de algunas marcas que induce al consumidor a creer que el agua mineral adelgaza. Cuantos menos minerales contenga, es m+ís diur+¬tica -favorece la secreci+¦n y eliminaci+¦n de orina-, pero -½ni adelgaza ni engorda-+, recuerda este m+¬dico. Tomar cada d+¡a la cantidad adecuada -unos 2 litros, seg+¦n la persona, la actividad y el calor- ayuda al metabolismo a aprovechar los nutrientes y eliminar los residuos. -½Porque tomes 4 litros no vas a adelgazar m+ís-+, afirma.
Para el doctor Mart+¡n Almendros, la elecci+¦n de un agua concreta no tiene importancia en adultos sanos, pero s+¡ en ancianos y beb+¬s, que deber+¡an consumir las de mineralizaci+¦n d+¬bil o muy d+¬bil. Los primeros, porque sus ri+¦ones ya est+ín -½cansados-+ de filtrar y no conviene sobrecargarlos. Y los segundos, porque sus +¦rganos a+¦n est+ín inmaduros.
Este facultativo desaconseja el consumo de agua del grifo a los beb+¬s hasta los 2 a+¦os, no s+¦lo porque, dependiendo de la zona, est+¬ muy mineralizada, sino porque puntualmente puede contener microbios. -½Al agua mineral, por definici+¦n, se le supone la pureza; en la del grifo, por mucho que lleve cloro, puede haber cierta carga bacteriol+¦gica-+, recuerda el m+¬dico. Y, a veces, residuos peligrosos, como mercurio, plomo, ars+¬nico o nitratos, apostilla Fern+índez.
Moda y lujo
Este +¦ltimo recuerda que -½la diferencia entre el agua embotellada y la del grifo es que la primera es m+ís rica en minerales. Una alimentaci+¦n equilibrada aporta todos los minerales necesarios. Por tanto, el agua mineral no es imprescindible, pero tampoco mala. M+ís bien puede ser un lujo innecesario-+, concluye.
-½En la moda de llevar siempre una botella de agua mineral hay mucho de m+írketing, y eso lo veo mal -sopesa Mart+¡n Almendros-. Pero, por otro lado, le hace a la gente consciente de que hay que beber agua, porque depura, ayuda a eliminar residuos y toxinas-+.