Entre 2 y 3 millones de personas consumen actualmente agua desalinizada en España, una cifra que se triplicará en los próximos 3 ó 4 años, según cálculos de la Asociación Española de Desalación y Reutilización (AEDyR).
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Entre 2 y 3 millones de personas consumen actualmente agua desalinizada en España, una cifra que se triplicará en los próximos 3 ó 4 años, según cálculos de la Asociación Española de Desalación y Reutilización (AEDyR).
Estos datos fueron facilitados el martes por José Antonio Medina, director de la AEDyR, que engloba a más de 60 empresas del sector, durante el acto de presentación de una campaña publicitaria que informará sobre el agua desalinizada, aún poco conocida por la población.
Medina recordó que España es el cuarto país del mundo en producción de agua desalinizada, con un promedio de 1,5 millones de metros cúbicos diarios.
Cada vez se consumirá más agua de este tipo y será más necesario recurrir a ella, según la AEDyR, que ha invertido seis millones de euros en la campaña, que pretende difundir los beneficios de este método de obtención de agua dulce, entre los que figuran su reducido impacto medioambiental.
La desalinización consume la misma cantidad de energía y produce tanto CO2 como otras tecnologías para el tratamiento del agua -afirmó Medina- y el agua obtenida es de muy buena calidad.
Desde el próximo lunes 12 de noviembre y a lo largo de seis semanas, la campaña de AEDyR en televisión, radio, prensa e internet destacará el carácter natural del proceso de desalinización, con el lema “Agua desalada: tecnología inspirada en la naturaleza”.
La campaña estará dirigida principalmente a los consumidores, aunque también a los agricultores, ya que el empleo de este tipo de agua para el regadío está en aumento gracias a la considerable disminución de los costes.
Actualmente, España es el país del mundo donde más agua desalada se destina a la agricultura, sector que consume casi un cuarto del total, según los datos de AEDyR.
Otros estudios
Por otro lado, investigadores israelíes advierten de que el empleo del agua desalinizada para el regadío ha demostrado dañar severamente cultivos como tomates, albahaca y algunos tipos del flores.
Así lo informó el diario israelí Haaretz, que difunde un artículo elaborado por científicos israelíes y publicado por la revista científica “Science” en el que se explica cómo el bajo contenido de minerales del agua desalinizada, que se creía positivo, ha resultado desastroso para los cultivos.
La falta de calcio provoca defectos fisiológicos, mientras que la carencia de magnesio afecta al crecimiento.
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El informe realizado por el departamento que dirige Cristina Narbona parte de la base de que las las condiciones meteorológicas y medioambientales de California «son similares a las del Arco Mediterráneo. Además -resalta el informe- California posee extensas áreas de cultivos de cítricos y vinos».
900.000 metros cúbicos
Los datos de la desalinización en Estados Unidos son destacados con entusiasmo en el estudio, que destaca que el agua desalada supone un 0,4% de la usada en todo el país. «Sólo en el estado de California -resaltan- se producen ya casi 900.000 metros cúbicos al día de agua desalada; el 57% del agua desalada del mar es para abastecimiento, mientras que el 23% es para uso industrial», señala el estudio.
Los técnicos del Ministerio de Medio Ambiente que han elaborado el informe insisten en que los países punteros en nuevas tecnologías, como es el caso de Estados Unidos o Israel, «han optado por la desalinización como solución a sus problemas de sequía».
La búsqueda de semejanzas entre el Arco Mediterráneo y California es una constante en el informe, que insiste en que las características climatológicas y ambientales de California y el Arco Mediterráneo son muy similares. «España y el estado de California poseen también características similares en cuanto a extensión y población. Sin embargo, llama la atención que el estad californiano, a pesar de que sus recursos hídricos son cuatro veces mayores, sea una de las regiones del mundo que más apuesta por la desalación para atender la demanda creciente de agua».
Los técnicos del Ministerio de Medio Ambiente inciden en su informe que California, como la Región, ha sufrido durante los últimos 30 años graves periodos de sequía. La solución aplicada «avalada por los científicos estadounidenses ha sido la desalación, que evita además la sobreexplotación de los acuíferos costeros y que permite que no se dependa de las circunstancias climatológicos».
En Estados Unidos, según los datos del informe, funcionan plantas desalinizadoras en todos los estados, y producen el 0,4% de toda el agua usada en dicho país.
Una agua embotellada de Coca-Cola (Dasani), juguetes de Mattel retirados del mercado, productos de Kellog’s, así como un medicamento para dormir dirigido a niños, fueron elegidos como los peores productos manufacturados en el mundo, de acuerdo con Consumers International, una organización independiente que realiza campañas a favor de los consumidores y que cuenta con más de 220 agrupaciones en 115 países.
El agua embotellada Dasani “no es otra cosa que agua de grifo”, dijo la organización y criticó la política de comercialización de “comida chatarra” de Kellog’s. Consumers Internacional nominó a los llamados Premios Internacionales a los Malos Productos, a cuatro principales finalistas, entre los que incluye el peor de ellos. Estos son, en orden de importancia: Matel, en el renglón de “malos juguetes”; Coca-cola, con “reenvase de agua corriente”; Kellogg´s, “mal alimento” (comercialización de comida chatarra dirigida a los niños); Takeda Pharmaceuticals, “mala promoción de medicamentos”.
Entre las imágenes que Consumers International muestra de cada uno de los productos que denuncia, está un póster que representa la cajita de Zucaritas con la imagen del tigre que la identifica, pero en esta ocasión aparece el lema publicitario “¡¡Haz un obeso de ti!!” y el mensaje de “participa”. Además para este producto considerado chatarra añade el texto “La publicidad dirigida a niños que promueve alimentos con altos contenidos de azúcares, grasas o sal contribuye al sobrepeso y obesidad que está afectando a la infancia en México”.
Por si eso fuera poco, CI añade en su información que “esta publicidad manipula y engaña: atrae a los niños con personajes ficticios, habilidades extraordinarias y regalos, aprovechando su inexperiencia y credibilidad”, por lo que pregunta y propone a quienes consultan la información de Consumers Internacional: ¿Consideras importante liberar a los niños de este tipo de publicidad? y “pon unos minutos de tu tiempo y súmate a la denuncia contra la publicidad de Zucaritas… es sólo el principio”.
De la refresquera cita que “sin duda Coca-Cola es una de las más reconocidas y exitosas marcas en el mundo, pero incluso ellos han llevado la comercialización hasta límites absurdos con su agua embotellada internacional, Dasani.
En 2004, según CI, Coca-Cola se vio obligada a retirar Dasani de los estantes del Reino Unido luego de una protesta pública ya que no era otra cosa que agua del grifo y que la consecuencia fue que jamás llegó hasta las tiendas de Alemania y Francia.
MANUEL PAMIES ANDREU o han comenzado todavía las obras de la subestación eléctrica a ubicar en Torrevieja para hacer posible el funcionamiento de la desalinizadora que se está construyendo a marchas forzadas en la ciudad, pese a contar desde hace meses con un proyecto concreto y todos los informes favorables de declaración de impacto ambiental para su instalación.
La citada subestación, a edificar por Iberdrola, ocupará una parcela de unos seis mil metros cuadrados cercana a la estación depuradora de aguas residuales de la ciudad, y contará con una potencia de 543 Mw, energía eléctrica diez veces superior a la que precisa la desalinizadora, por lo cual más bien parece estar concebida de cara a los futuros consumos eléctricos de Torrevieja y su área de influencia que para el funcionamiento de la citada desalinizadora.
La construcción de la futura subestación eléctrica de la ciudad y su puesta en funcionamiento conllevará el trazado de un nuevo tendido eléctrico de alta tensión desde la cercana población de San Miguel de Salinas hasta Torrevieja.
Dicha linea, con una longitud de 8.590 metros, tendrá un tramo aéreo de 4.454 metros que discurrirá entre desde la subestación de San Miguel de Salinas hasta la Urbanización Los Balcones de Torrevieja, atravesando zonas de amortiguación del espacio protegido del Parque Natural de las Lagunas de Torrevieja y La Mata, entre ellas el Barranco de la Fallona, (Área de Especial Interés Natural).
El resto del trazado, desde la Urbanización Los Balcones hasta la subestación de Torrevieja estará soterrado.
Este medio de comunicación no pudo contactar a lo largo del día de ayer con la empresa Iberdrola, a fin de conocer para cuando está previsto el inicio de las citadas obras.
Esta actuación, encomendada a Acuamed por el Ministerio de Medio Ambiente en el marco del Programa AGUA, está en la actualidad en fase de licitación, por un importe de 54 millones de euros. Está previsto que suministre recursos hídricos a los municipios de Moncófar y Xilxes, en la comarca de la Plana Baja, si bien, ante la posibilidad de que se sumen nuevos usuarios, se contempla su posible ampliación para incorporar a la Vall d´Uixó y la propia Almenara.
El acuerdo suscrito hoy, que sienta las bases de un futuro convenio regulador, incluye el compromiso de ambas partes de colaborar en esta futura ampliación de la planta, con el fin de asegurar plenamente el abastecimiento del municipio de forma sostenible.
Por otro lado, en función de las necesidades que surjan en el futuro y si así lo recomiendan los análisis técnicos que realizará Acuamed, se contempla como alternativa a dicha ampliación la posibilidad de construir una planta desalinizadora nueva, que se situaría en la propia localidad de Almenara.
Con esta planificación flexible de la futura producción de la planta de Mocofar se consigue una mejor optimización de la inversión, así como mejorar la situación medioambiental de la zona, según las mismas fuentes. En este sentido, el agua que aportará la instalación a Almenara permitirá reducir la presión que sufren zonas de gran valor ecológico, como son el Marjal de Almenara y la Fuente de Quart.
El proyecto y ejecución de las obras de la planta desalinizadora de Moncófar y obras complementarias tiene un presupuesto base de 54 millones de euros. Contempla la construcción de una desalinizadora de agua de mar por ósmosis inversa, con una capacidad de producción de entre 9 y 12 hectómetros cúbicos anuales, en función de todos los municipios que finalmente se incorporen a la planta.
El proyecto incluye, además de las obras pertinentes para la propia desalinizadora, las conducciones necesarias para incorporar al salmueroducto de la planta la salmuera generada por otras pequeñas desalinizadoras de la zona ya existentes, dando así solución a un problema pendiente en la comarca desde hace años., añadieron
El proyecto es una iniciativa conjunta de la estatal Corporación de Agua de Namibia (NamWater) y la compañía minera UraMin Inc.
La planta desalinizadora, que demandará una inversión de 140 millones de dólares, estará en condiciones de producir más de 50 millones de metros cúbicos de agua potable por año. Ubicada cerca de la ciudad costera de Swakopmund, abastecerá a la extensa aunque poco poblada región de Erongo y a las minas de uranio, cuyo número y actividad está en expansión.
Según Nam Water, Erongo consume actualmente alrededor de 12 millones de metros cúbicos de agua por año. Más de una cuarta parte de ese total –3,3 millones– es utilizado por la mina de uranio Río Tinto Rösing.
“La puesta en marcha de una planta desalinizadora con capacidad para 50 millones de metros cúbicos al año implica que nuestro abastecimiento de agua a la zona de la costa se cuadriplicará”, dijo el presidente de NamWater, Vaino Shivute.
La compañía estatal se hará cargo de la mitad del costo del proyecto y ya han comenzado a buscar financiamiento internacional para cubrir la inversión total requerida, agregó.
El interés de UraMin en la planta nace de sus planes para comenzar a explotar una mina de uranio en Trekkopje, cerca de Swakopmund, que requerirá 20 millones de metros cúbicos de agua por año cuando inicie su actividad a pleno a principios de 2009.
El precio de mercado del uranio ha estado en una montaña rusa en los últimos años, de 10 dólares la libra (0,46 kilogramos) en 2003 a 130 dólares en junio de este año. Actualmente cotiza a 80 dólares.
Sin embargo, el aumento en el precio del petróleo y la preocupación por el calentamiento global, al que contribuye el uso de combustibles fósiles, revivió el interés por el uranio como una fuente de energía más barata para producir electricidad en centrales nucleares.
Los mejores precios y las perspectivas de expansión llevaron a Río Tinto Rössing a anunciar en 2006, en coincidencia con su 30 aniversario, que había dejado de lado sus planes para cerrar la mina, la más antigua de Namibia.
A comienzos de este año, Paladin Resources, con sede en Perth, informó que iba a poner en marcha la segunda mina de uranio del país: el proyecto Langer Heinrich.
A su vez, Metales Forsys, con sede en Toronto, anunció que su proyecto Valencia, también situado en la costa desértica de Namibia, comenzará a producir a comienzos de 2009 y necesitará agua para las pruebas en la mina, previstas para fines del año que viene.
El presidente de Forsys, Duane Parnham, espera que las tuberías de NamWater que alimentarán a Río Tinto Rösing puedan extenderse hasta los yacimientos de uranio de Valencia para otorgarles viabilidad económica.
Prácticamente todas las reservas de este metal se encuentran en el desierto de Namibia y el costo del agua –que se requiere en gran cantidad para la extracción del uranio– puede provocar que una mina se convierta en una empresa no rentable.
“El consumo de agua es un elemento importante en el diseño del proyecto de Trekkopje”, afirmó el presidente de UraMin, Ian Stalker. “El desarrollo de la mina acelerará la construcción de la planta desalinizadora, una opción para la provisión de agua potable que NamWater había estado investigando desde hace varios años”, agregó.
Los planes para la planta fueron anunciados en 1998, cuando la compañía estatal estaba buscando alternativas para atender la creciente demanda de agua en la región costera de Namibia.
En 2003, sin embargo, la iniciativa fue dejada de lado a causa de los problemas que rodearon al llamado a licitación para su construcción. Una de las empresas que aspiraba a obtener el contrato inició un juicio contra NamWater, argumentando que su oferta era más eficiente en términos de costos.
Aunque la acción legal no prosperó, NamWater no logró luego firmar el contrato con Weir-Envig, la compañía que ganó la licitación, por desacuerdos en una variedad de temas.
Al mismo tiempo, hubo una marcada reducción en el consumo de agua en las zonas que la planta desalinizadora iba a abastecer y se descubrió que los acuíferos subterráneos de la región eran mucho más abundantes de lo que se había pensado.
“El consumo también se redujo cuando se comenzó a proveer a los residentes aguas residuales purificadas para el riego de jardines. Y la industria de enlatado de sardinas, que fue en su momento una gran consumidora de agua, se vio forzada a reducirse a causa de una disminución en las cuotas, lo que deprimió aún más la demanda”, dijo a IPS Timothy Waineki, del Consejo Regional de Erongo.
Asimismo, se pensaba que el agua desalinizada sería demasiado cara para los habitantes de la costa.
El proyecto parece avanzar ahora sin tantas dificultades y NamWater afirma que, además, es compatible con objetivos de desarrollo sustentable.
Sin embargo, durante una audiencia pública realizada en agosto para discutir los efectos ambientales de la planta desalinizadora residentes se quejaron de su impacto estético.
Pero Alex du Plessis –presidente de la consultora Turgis, a cargo del estudio ambiental– es optimista respecto de la respuesta del público. “Hubo propuestas para construir plantas desalinizadoras en el pasado que quedaron en la nada. Nuestro proyecto no es una quimera y estamos recibiendo un gran apoyo de las comunidades”, afirmó.
Las instalaciones incluirán dos tuberías paralelas, hacia y desde el mar, un sumidero en la playa para garantizar un flujo constante de agua y la planta desalinizadora, que será construida en su mayor parte bajo tierra a dos kilómetros de la costa.
Nam Water está planeando la construcción de una tubería mayor desde la planta hasta Swakopmund y un nuevo depósito para mezclar agua dulce subterránea con la desalinizada, con el objetivo de mejorar la calidad.
La compañía estatal también está analizando la capacidad de su red de cañerías, para hacer frente al previsto aumento de la demanda debido a la expansión de la actividad minera. (FIN/2007).